14.2.12

PPSOE memoria

PSOE: los desmemoriados que cobraron por desmemorizarse. Francamente (de Franco) la cosa les salió bastante bien.
PP: contra la memoria histórica, por la memoria histérica, ¡Viva España! ¿Memoria histérica? Por ejemplo, poner calles a la memoria de Fraga. Por ejemplo, “no recuerdo los crímenes de papá y el abuelito, ¿no era legales y según la legislación vigente y las órdenes impartidas? ¿Es que no vestían uniformes honoríficos de falangistas, guardias civiles y militares?”

O, si se quiere y aun más allá (plus ultra, pero muy ultra) vean lo que dijo nuestra Soraya Sáenz de Santamaría, hija de general franquista, respecto a la recuperación del tesoro de la fragata Mercedes hundida en 1804: confía en que “España recupere el lugar que le corresponde, el que ocupaba cuando llenaba buques de toneladas de oro y plata”. De oro y plata robadas, desde luego, pero eso la memoria histérica no lo admite, por eso es histérica y no histórica. Vamos, por tenerlo claro.

7.2.12

Muerte de Antoni Tàpies: una curiosidad

Ha muerto el pintor Antoni Tàpies. A modo de curiosidad, y procedente de nuestra biblioteca descomunal, reproducimos la portada de una novela de Manuel Bosch Barrett publicada en 1945 por la editorial barcelonesa Memphis. El detalle tiene su anécdota. La citada editorial fue creada por el padre del pintor, Josep Tàpies, y la ilustración que pueden contemplar obra del mismísimo pintor, quizás una de sus primeras obras hechas públicas. En la misma editorial, Josep Tàpies, según cuenta su hijo en su libro "Memoria Personal" (publicado en catalán, idioma del pintor, en 1977 y en español en 1983, traducido por Pere Gimferrer y Javier Rubio), publicó una novela policíaca, de la que desgrciadamente no nos da el título, firmada con el seudónimo de "Coronel Hans".
En uno de los comentarios de prensa leídos con motivo de su muerte, se dice que, "durante sus últimos años" Tàpies se interesó y se acercó al pensamiento oriental. Una inexactitud manifiesta. A Tàpies le interesó el pensamiento oriental, Chino, India, etc, desde su adolescencia y juventud. Y tal curiosidad le venía, como él mismo cuenta en su "Memoria..." de su propio padre y tal interés lo mantuvo durante toda su vida. "Debo pues a mi padre - escribió el pintor -, gracias a la atracción que sentía por el Oriente... (su lectura) de los clásicos chinos", y de los clásicos Indios y de toda esa literatura trascendental de Oriente que conoció pronto y bien.  

1.2.12

La necesidad del uniforme adecuado

 Leo en la prensa que en México un tal Enrique Elizondo ha sido detenido por ser el autor de 75 asesinatos. No sé si la afirmación resultará cierta ante un tribunal. De cualquier manera y hablando con franqueza, no me parece mucho: más o menos lo que puede dar de sí cualquier misión humanitaria de cualquier piloto de bombardeo de la OTAN. La mala suerte del tal Elizondo es que no se decidiera por vestir el uniforme adecuado. Si lo hubiese hecho, a estas alturas estaría recibiendo los parabienes de cualquier ministro de Defensa. ¡Asco de vida, Elizondo!

29.1.12

El peligro de creer las propias mentiras

Probablemente, uno de los efectos más perversos y quizás sorprendentes de la propaganda política es el de que sus propios artífices, elaboradores, inspiradores y predicadores se la lleguen a creer, con lo que ellos mismos, al creer sus propias mentiras, pueden fácilmente perder algo tan importante para el político como el sentido de la realidad, imprescindible para influir sobre ella y para, llegado el caso y si eso es lo que se pretende, cambiarla.
Algo así ocurrió en la URSS y en los países de capitalismo burocrático de Estado, también conocidos como de socialismo real, según sus enemigos, y como países comunistas o socialistas según sus seguidores.
Aun recuerdo que a finales de 1970, tras ser detenido por la Brigada Política de la dictadura y ya en la cárcel de Carabanchel, recibí la visita, ciertamente generosa, del abogado de la revista en la que colaboraba regularmente.
Por aquél entonces, se celebraba en Burgos un consejo de guerra contra un nutrido grupo de militantes de ETA y la fiscalía militar pedía varias penas de muerte. El movimiento de solidaridad con los luchadores vascos fue inmenso, tanto en Euskadi, con huelgas y movilizaciones de todo tipo, duramente reprimidas, como en España, Europa y otras partes del mundo.
1 de octubre de 1975
El régimen de Franco y sus no pocos seguidores decidió responder a la situación que tanto descrédito le acarreaba con otra movilización, así que, autobuses y bocadillos gratis, (para hacerse una idea, tal como se hacía hasta muy recientemente en las manifestaciones españolistas de Bilbao, llevando personal fanatizado de Santander, Logroño, Burgos o Madrid) se concentró al rebaño fascista en la Plaza de Oriente, jaleando las peticiones de pena de muerte y pidiendo sangre vasca a gritos.
El motivo de mi detención, casualmente, había sido mi participación en la campaña solidaria con quienes se sentaban en el banquillo del consejo de guerra. No fuimos pocos los detenidos en tales circunstancias en Madrid. No todos, ni mucho menos, queríamos ver muertos a los luchadores vascos.
La manifestación fascista aludida fue muy numerosa. De ahí que el abogado de la revista, de la empresa propietaria de la revista, sería más exacto decir, de orientación próxima al falangismo denominado “auténtico”, es decir, seguidores de Manuel Hedilla y sus pretensiones populistas y críticas con el falangismo oficial, en su visita a la cárcel, inducida por el director de la susodicha revista,(un buen amigo mío que por entonces se orientaba hacia las muy escuálidas, por no decir inexistentes, filas socialistas), para ver qué podía hacer en mi favor, me dijese algo que me llamó la atención:
1 de octubre de 1975
“Las cosas en el país no caminan en el sentido que vosotros creéis - afirmó -, ¿has visto lo de la Plaza de Oriente? Había muchos miles… Las cosas van en sentido contrario al que postuláis, el régimen se cierra, se continua,…” Y lo decía no sin aprensión, como quien desearía que las cosas fueran diferentes, pero rendido a la evidencia.
Le recordé aquel mitin de Mussolini, ya no recuerdo dónde, en el que 20.000 personas le jalearon pocos días antes de su caída.
Posteriormente, hemos visto manifestaciones inquebrantables en no pocos países del este, Rumania o Albania, por poner dos ejemplos que me vienen a la memoria, cuando ya sus dirigentes y sistema tenían sus días contados.
El rebaño patriota de la plaza de Oriente había, paradójicamente, desorientado al buen abogado con prurito de político. Y probablemente, desorientó a no pocos de los pastores del mismo. Hay quien desaparece en silencio y hay quien organiza su despedida emborrachando a los suyos de fanatismo. Y los suyos, creyéndoselo todavía, le corresponden con entusiasmo real o interesado. Aunque algunos de ellos y en aquel caso de 1970, por cierto, estuviesen ya con un pie en la acera de enfrente y negociando la sucesión del dictador con algunos de sus enemigos más calculadores.

En ocasiones, aquello que nadie se cree, en política, se lo cree, para sorpresa de todos, el propio inventor o inventores de la mentira. Curiosa paradoja.
Tenemos ejemplos más cercanos. Zapatero creía que la crisis era un invento de quienes la sufrían, hasta que la crisis le empujó fuera de la historia, se engañó a sí mismo al creer sus propias palabras; ahora, Rajoy cree que la crisis se soluciona agravándola, pero agravándosela a los demás, claro, no a sus amos y amigos. ¿Se lo cree también?

26.1.12

Por un desarrollo arrollador de nuestra industria textil

Ayer recibí una llamada telefónica a la hora de comer. Se trataba de responder a una encuesta sobre determinada iniciativa para crear puestos de trabajo.

Me preguntaron: ¿Cree usted que la sentencia exculpatoria del elegante F. Camps, ex-presidente de la Generalitat valenciana, puede favorecer a la industria textil española?

Sí, desde luego, me permití opinar, regalar trajes a medida a los políticos y a medida que van llegando a sus cargos junto al cajón del dinero público, dará sin duda un espectacular impulso a nuestra industria textil y a nuestros talleres de corte y confección. Mi hijo me acaba de encargar que le compre, ya mismo, un libro de autoayuda titulado “Hágase sus trajes y los de sus amigos y no emigre a Alemania”. Mañana mismo se lo envío a Berlín

Si cada ciudadano que cruza el arco de seguridad de cualquier insitución pública llevara un traje cuidadosamente doblado en la cartera para quien corresponda, se acabaría el paro y el FMI nos llenaría de dineros. Siga mi consejo: regale un traje a su político preferido, quizás consiga que cumpla lo que le prometió antes de que le votase.

24.1.12

Nos veremos en el infierno

- Hotia, Kevin, Soraya Santamaría, la vicepresidenta del gobierno español del ultra-católico PP está casada por lo civil .
- Está casada por lo civil, luego vive en pecado mortal, luego irá al infierno.
- Hotia, hotia, no me digas que vamos a tenerla que aguantar también allí. No es justo.

9.11.11

El deber de hacer felices a los demás

Leí recientemente, ya no recuerdo si en facebook o en el blog de un viejo militante anti-franquista que el tal compañero, a cuarenta años vista, pedía perdón y se arrepentía  por el daño que pudiera haber hecho en aquélla ya lejana militancia. Es la actitud ideal que la derecha española reclama a sus enemigos: quien fuera de izquierda y luchara antaño contra la dictadura, se arrepiente de sus pecados y pide perdón. Al menos a quellos viejos fascistas y a los valedores actuales de la dictadura, que no son pocos ni pobres, la declaración de este conmovedor compañero les ha hecho felices. No es para criticarlo, ¿no estamos en el mundo para hacer felices a nuestros semejantes? Él lo ha conseguido. No es poco.

oposición-prohibición

Si haces realmente oposición, cada prohibición que te asesta el poder, es un éxito. Cada prohibición, un paso adelante tuyo y un paso atrás del poder.

la espinosa verdad

"La verdad os hará libres", suele repetirse.
Con la verdad tendréis problemas y muy serios. Con tales y tantos problemas, no sé si se puede ser libre. Esa idílica unión entre verdad y libertad suele llevar al divorcio del ostracismo o, incluso, de la cárcel. De eso sabemo mucho en este país. ¿Cuál? Sí, sí, España... ¿Que parece mentira? pues no, es verdad, verdad, aunque no me haga libre.