8.10.10

Si en España una niña... figúrense en Afganistán

Si en España todavía hoy cuesta, y mucho, que una niña denuncie a su padre, a su tío o a un vecino por abusos sexuales o violación en la santa intimidad del hogar (que es dónde suelen darse la inmensa mayoría de las violaciones y abusos sexuales), ¿se imaginan ustedes a una niña afgana, de 12 a 14 años, por ejemplo, violada por un apuesto soldado u oficial (aun más apuesto) de alguno de los 40 ejércitos aliados, bajo el mando de la OTAN (es decir, de EEUU) que ocupan Afganistán, denunciando las violaciones habituales a las que suelen estar sometidas la tal niña y sus amiguitas a lo largo y ancho de su país?
¿Denunciar cuando cualquier patrulla puede ametrallar, bombadear y pisotear tu casa y exterminar a tu familia (basta decir, como de hecho se dice, que eran un refugio de terribles insurrectos), ya sea a la luz del día o en esos ataques nocturnos de comandos especiales (comandos para torturar y asesinar en operaciones que oficialmente no existen)?
Un ejército de ocupación trae consigo, desde que existen ejércitos, y entre otras bendiciones:
1- Robo: particular y al servicio del país ocupante: robo de recursos y materias primas, amén de imponer el consumo de productos de ese tal país.
2- Asesinato de todo aquél que se resista a 1-.
3- Violaciones. Al fin y al cabo, los chicos tienen que follar, ¿o piensan que uno puede estar meses en Afganistán repartiendo chocolatinas a las niñas y cascándosela por la noche al lado del tanque? Hombre, seamos serios. Un chico sanote y patriota, ante musulmana adolescente y pariente, seguro, de terrorista mahometano, ¿qué puede hacer, eh?, ¿qué puede hacer? Pues eso, exactamente, mostrarle la gracia del Dios verdadero y bautizarla cristianamente.